 Llamada a la acción inmediata
La iluminación supone el 19% del consumo de la electricidad mundial y el 75% de los sistemas de iluminación que se utilizan en la actualidad están basados en tecnologías antiguas y soluciones energéticamente no eficientes. Las cifras indican que, si se sustituyese toda la iluminación ineficaz, en términos de energía, por soluciones tecnológicas de nueva generación, tanto en el sector doméstico como en el público y el privado. Este cambio supondría un ahorro anual de EUR 120.000 millones, equivalente a una reducción en las emisiones de CO2 a 630 millones de toneladas al año, y a 1.800 millones de barriles de petróleo anuales.
Hoy la industria y las infraestructuras consumen del orden del 31% de la energía eléctrica total; los edificios alrededor del 18%, el sector residencial un 21%, el transporte sobre el 28% y por último, pero con un fuerte crecimiento, los centros de proceso de datos ya consumen el 2%. Es así que con una correcta gestión de todo el ciclo de la energía, en cualquiera de estos ámbitos, en cualquier lugar y a través de una oferta integrada de soluciones en eficiencia energética, puede proporcionar al usuario final ahorros de hasta el 30 % de energía, asegurando el suministro, la eficiencia y la productividad y contribuyendo de manera clara al desarrollo sostenible. La propuesta de Schneider Electric en este sentido es clara: ahorrar 1 unidad de energía en destino supone el ahorro de 3 unidades de energía en origen. Estas soluciones, además, contribuyen a una mayor sostenibilidad al ayudar en la reducción de emisiones de CO2.
Así pues, y en tanto que Philips como Schneider Electric lo asumen como compromiso, es evidente la necesidad de que empresas, administraciones y ciudadanos pasen a la acción inmediata, a través de, entre otros aspectos,
• la inversión creciente en energías renovables,
• la sustitución de la tecnología ineficiente,
• el estímulo de la demanda de productos eficientes energéticamente (a través de la “compra verde”, de mecanismos de financiación adecuada y de objetivos de cumplimiento medioambiental),
• la mejora de la información sobre las tecnologías eficientes disponibles,
• la puesta en marcha de acciones concretas de gestión de la energía en empresas y edificios públicos (sistemas de medida, monitorización y control, tecnologías de bajo consumo, materiales de aislamiento, etc.)
• y la potenciación de formación y certificación en EE.
Asimismo, es fundamental que se produzca un cambio general de la mentalidad, a través de alianzas públicas y privadas que promuevan la conciencia energética.
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