Los efectos de los ataques de ransomware en las organizaciones sanitarias son graves. Un estudio sobre los ataques de ransomware dirigidos a organizaciones sanitarias entre 2016 y 2021 reveló que el 44,4 % de los incidentes afectó a la prestación de asistencia, incluidas interrupciones en los sistemas electrónicos (41,7 %), cancelaciones de intervenciones o consultas programadas (10,2 %) y desvíos de ambulancias (4,3 %).2 Basándose en los hallazgos preliminares de una investigación, un economista de la salud de la Universidad de Minnesota señaló que la mortalidad intrahospitalaria se incrementa entre un 20 % y un 35 % para los pacientes que ingresan en un centro durante un ataque de este tipo.3. Además, el ransomware afecta a las operaciones administrativas, como la facturación y la gestión de nóminas, y perjudica gravemente la reputación de la institución.
Los ciberataques pueden interrumpir sistemas críticos, impedir el acceso a los datos y poner en peligro la capacidad de los sistemas sanitarios para mantener la seguridad del paciente y prestar una atención sanitaria oportuna. En última instancia, los pacientes son los que más afectados se ven por estas situaciones. Los profesionales médicos pueden verse incapacitados para realizar procedimientos o prescribir medicamentos, mientras que las farmacias tienen dificultades para acceder a la información necesaria para tramitar las recetas. Además, los procesos de facturación de la organización se vuelven ineficientes, limitando el número de pacientes que pueden ser admitidos.
No obstante, usted no se encuentra a merced de los ciberdelincuentes. Hay medidas que puede tomar para mitigar el riesgo de sufrir un ataque de ransomware, como entender por qué las organizaciones sanitarias están en peligro, cómo operan los ciberdelincuentes y cómo asociarse con empresas como Philips, que priorizan la ciberseguridad en el desarrollo de software, para proteger su organización.
Los sistemas sanitarios representan objetivos especialmente atractivos para el ransomware debido a una combinación de factores: la digitalización masiva de historiales clínicos, la complejidad de unas redes con numerosos puntos de acceso, la presencia de dispositivos desprovistos de las últimas actualizaciones de seguridad, la vulnerabilidad humana y las deficiencias en los controles de acceso.
Cada vez hay más productos sanitarios y dispositivos wearables con bajos niveles de seguridad conectados a Internet, lo que proporciona vías de acceso a las redes hospitalarias. En particular, los dispositivos con ciclos de actualización poco frecuentes pueden carecer de protección frente al malware más reciente. Otro factor es la creciente complejidad de las cadenas de suministro sanitarias, ya que incluso los sistemas sanitarios más pequeños dependen de numerosos elementos interconectados. Esta complejidad, agravada por los numerosos proveedores externos conectados a los sistemas hospitalarios, hace casi imposible que los hospitales tengan una visibilidad y control totales de todos los aspectos de sus redes y amplifica el riesgo y la posible repercusión de un ciberataque.
Uno de los factores humanos es la escasez de personal clínico y administrativo. Con menos personal y más horas de trabajo, la ciberseguridad puede dejar de ser una prioridad, lo que puede dar lugar a errores y abrir la puerta a los ciberataques.
La formación en ciberseguridad también puede dejar de ser una prioridad, lo que puede llevar a los empleados a facilitar involuntariamente la actividad de los ciberdelincuentes. El Instituto Nacional de la Salud notificó que el 90 % de las infracciones se inician a través de phishing (correo electrónico masivo) o spear phishing (correos electrónicos selectivos).4 En ambos casos, los ciberdelincuentes utilizan correos electrónicos o sitios web engañosos para recabar información, por ejemplo, las credenciales de acceso a los PACS. El informe citó un estudio estadounidense que reveló que los profesionales sanitarios hacían clic en uno de cada siete correos electrónicos simulados de phishing.
Las historias clínicas electrónicas (HCE), que permiten compartir de forma eficiente datos actualizados de los pacientes para mejorar la atención, también concentran grandes cantidades de información valiosa y resultan especialmente atractivas para los ciberdelincuentes.
Una vez que el ransomware cifra los archivos de una organización, solicita el pago de un rescate. Para la organización sanitaria afectada, se trata de una carrera contrarreloj para restablecer el control del acceso a su sistema y/o a los datos de los pacientes. Para un sistema sanitario a gran escala, hacer copias de seguridad de millones de registros es un proceso que lleva mucho tiempo y que no se puede llevar a cabo en el plazo previsto, y esto es algo que los ciberdelincuentes saben de sobra. Si no hay copia de seguridad de datos disponible o esas copias de seguridad fueron cifradas, la víctima se enfrenta a pagar el rescate para recuperar archivos.6 En muchos casos, las organizaciones sanitarias están dispuestas a pagar para restaurar los servicios y evitar la vergüenza pública y la pérdida de confianza.
Incluso si la organización sanitaria se niega a pagar, los ciberdelincuentes pueden seguir obteniendo beneficios mediante la venta de la información en la dark web. La información sanitaria protegida (PHI) es más valiosa que otros tipos de datos porque puede utilizarse con numerosos fines fraudulentos, como presentar reclamaciones falsas a aseguradoras, obtener recetas fraudulentas o recibir tratamiento utilizando la identidad de otra persona.7 Los registros robados son una mercancía y su precio depende tanto de la fuente como de la oferta y la demanda. Durante una emisión en marzo de 2024, un investigador de ciberseguridad entrevistado en la CNBC señaló que los historiales clínicos se comercializan por unos 60 USD en la dark web, frente a los 15 USD que cuestan los números de la seguridad social y los 3 USD de los datos de tarjetas de crédito.8
Cedric L. Truss, director de programa y profesor clínico adjunto de Informática Sanitaria en la Universidad Estatal de Georgia, recomienda que las organizaciones adopten una serie de medidas lógicas para prevenir ataques de ransomware6 :
Philips aplica una rigurosa política de ciberseguridad que abarca la monitorización constante de las vulnerabilidades y amenazas emergentes, así como la colaboración estrecha con agencias reguladoras, socios del sector y proveedores de atención sanitaria, entre otras entidades, para cerrar las brechas de seguridad e implementar medidas de protección.
Philips Radiology Informatics aplica directrices de ciberseguridad durante todo el ciclo de vida de desarrollo de sus productos y servicios. El desarrollo de Philips Radiology Informatics incorpora plenamente estándares de seguridad reconocidos como NIST, ISO, DICOM, IHE y DIACAP (en la actualidad, RMF). Además, revisamos con atención la legislación internacional, desde la HIPAA a la Directiva en materia de protección de datos de la UE para identificar requisitos del producto y poner en práctica las últimas directrices. El marco de seguridad de los productos garantiza que los dispositivos médicos se diseñen siguiendo una estrategia de defensa en profundidad, con múltiples capas de controles que abarcan la seguridad de las aplicaciones, los sistemas informáticos, los datos y las redes. Estos controles, en sintonía con los estándares de seguridad mundiales, se integran meticulosamente en nuestras soluciones médicas para mitigar las ciberamenazas de manera eficaz.
En consonancia con las mejores prácticas del sector, algunas de las medidas de ciberseguridad que adoptamos en informática radiológica son:
En el marco de nuestra estrategia de respuesta ante amenazas, proteger la seguridad de activos esenciales, como el sistema Vue PACS y las soluciones de gestión de imagen médica, constituye la máxima prioridad del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) de Philips, disponible de forma ininterrumpida (24/7). Adoptamos un enfoque integral orientado a mitigar los riesgos de ciberseguridad de manera ágil y resolutiva. Nuestra estrategia multifacética combina medidas proactivas, como la monitorización continua y la detección de amenazas, mediante el uso de tecnologías de última generación.
Además, para los clientes que utilizan un sistema local de gestión de imágenes/PACS, Philips Radiology Informatics ofrece Philips HealthSuite Imaging Data Protection, un servicio que ayuda a las organizaciones sanitarias a proteger sus imágenes médicas y sistemas de archivos PACS frente a amenazas como ciberataques, virus y desastres naturales, aprovechando la tecnología de Amazon Web Services (AWS). Las características avanzadas de seguridad de AWS incluyen el cifrado en tránsito y en reposo y la conformidad con más de 50 estándares globales. Esta sólida protección reduce aún más el riesgo de ataques de ransomware, garantiza que los datos críticos de diagnóstico por imagen permanezcan seguros y accesibles, y permite a las organizaciones sanitarias mantener la continuidad asistencial sin interrupciones.
Las funciones avanzadas de seguridad de AWS incluyen el cifrado en tránsito y en reposo y el cumplimiento de más de 50 normas mundiales. Philips HealthSuite Imaging Data Protection ayuda a garantizar el cumplimiento normativo, una alta durabilidad y una rápida recuperación de los datos en caso de desastre, sin interrumpir el flujo de trabajo de diagnóstico por imagen en el centro ni la configuración del PACS. El servicio elimina la necesidad de realizar copias de seguridad in situ, reduce la carga de gestión y ofrece una escalabilidad rentable, lo que permite a las organizaciones sanitarias centrarse en la atención al paciente sin comprometer la integridad de los datos.