os programas de tele-UCI concentran los recursos clínicos en centros de monitorización y los extienden hasta el punto de atención mediante la tecnología, con independencia de la ubicación del centro sanitario o del hospital. Mediante conferencias audiovisuales y un flujo de datos en tiempo real de la información del paciente procedente de múltiples interfaces, un médico o una enfermera que trabaja desde un centro de atención en Hamburgo, por ejemplo, puede atender rápidamente a un paciente en Múnich, de día o de noche. Esta conectividad permite que un intensivista o un profesional de enfermería intervenga con rapidez y preste una atención uniforme y acorde con las buenas prácticas. También disminuye la carga del personal de cabecera y posibilita que la central de monitorización proporcione formación remota cuando sea oportuno.
Los usuarios están constatando que tele-UCI no solo desempeña una función esencial en la gestión regional eficaz de las unidades de cuidados intensivos, sino que genera un impacto positivo en el conjunto del sistema sanitario. Contar con un centro de monitorización remota de pacientes permite consolidar y estandarizar la atención, reducir los traslados, optimizar la ocupación de camas y apoyar al personal presencial. Esto reduce los costes mientras mejora los ingresos, el flujo de pacientes y la gestión de la capacidad en todo el sistema.
«Cada día presenciamos grandes logros en el Centro de Mando Virtual gracias a la colaboración continua, la detección de posibles riesgos y la mejora de la atención al paciente».
Las unidades de cuidados intensivos son un componente fundamental de la atención sanitaria en Estados Unidos. Las unidades de cuidados intensivos atienden aproximadamente a 6 millones de los pacientes más enfermos y mayores cada año.1 La demanda de cuidados críticos crecerá a medida que la población envejece y la incidencia de enfermedades crónicas aumente, lo que conlleva limitaciones en la capacidad de las UCI.
Debido al número limitado de intensivistas y al coste de atraerlos y retenerlos, a muchos hospitales les resulta difícil —o incluso imposible— disponer de intensivistas en sus UCI las 24 horas del día, los 7 días de la semana. De hecho, The Leapfrog Group descubrió que solo el 47% de los hospitales encuestados cuentan con la cobertura intensivista recomendada.2
También existe una importante escasez de profesionales de enfermería de cuidados intensivos, lo que provoca desgaste profesional y aumenta la ratio de pacientes por profesional sanitario. Ante una escasez estimada de 400 000 profesionales de enfermería en Estados Unidos para 2027,3 y 13 millones en todo el mundo para 2030,4 la atención virtual constituye un complemento importante de la enfermería a pie de cama.
La realidad actual es preocupante. En EE.UU.:
Al aprovechar las capacidades de tele-UCI, los hospitales pueden optimizar el uso de sus recursos existentes de cuidados intensivos, en lugar de añadir recursos adicionales.
De hecho, el concepto de tele-UCI nació de la necesidad de optimizar los recursos y prepararse para el aumento de la demanda de las UCI. Numerosos estudios demuestran los beneficios clínicos y económicos de la tele-UCI. Además, el flujo continuo de datos de pacientes que recopilan estos programas puede ayudar a los sistemas sanitarios a adoptar un enfoque de salud poblacional más basado en la evidencia.
La tele-UCI también puede aumentar la satisfacción del personal al permitir que los profesionales de enfermería sigan aplicando sus conocimientos y orienten a compañeros con menos experiencia sin las exigencias físicas de la atención a pie de cama.
Un estudio publicado en la revista CHEST realizó una de las observaciones más amplias hasta la fecha sobre la eficacia del modelo Tele-UCI, examinando a más de 51 000 pacientes en siete unidades de cuidados intensivos de adultos.12 Si bien anteriormente se ha asociado Tele-UCI con la mejora de las tasas de mortalidad y la duración de la estancia, este estudio es el primero en abordar en profundidad los resultados financieros.
Los resultados muestran:
La capacidad de los programas de Tele-UCI para aumentar el volumen de casos y el acceso a cuidados intensivos de calidad, al tiempo que mejoran los márgenes, constituye un sólido argumento económico para extender la telemedicina en las UCI.
Decidir que una Tele-UCI puede aportar valor y reducir potencialmente los costes es más fácil que nunca, aunque su implantación puede resultar compleja. En el pasado, las soluciones de Tele-UCI requerían una inversión inicial considerable. Actualmente, el modelo es viable para todos los hospitales, con independencia de su tamaño, capacidad operativa y técnica o disponibilidad de intensivistas.
Ofrecemos el Programa de extensión eICU de Philips para conectar a las organizaciones de menor tamaño con los servicios de telemedicina gestionados por los programas eICU de centros de mayor envergadura. Facilitamos la creación de alianzas entre instituciones que utilizan el programa Philips eICU, para que una organización más pequeña pueda tener sus camas de cuidados intensivos monitorizadas y aprovechar los beneficios de un programa eICU con una inversión mínima.
Mediante colaboraciones estratégicas, los responsables ejecutivos y clínicos pueden movilizar o complementar sus capacidades actuales para implantar una tele-UCI como opción económicamente sostenible que mejore los resultados en la UCI.
Como referente en telemedicina, Philips ofrece un programa eICU que combina tecnología audiovisual, análisis predictivo, visualización de datos y funciones avanzadas de elaboración de informes para facilitar una atención proactiva. Philips cuenta con más de 20 años de experiencia acreditada en este ámbito y ofrece asesoramiento integral de profesionales experimentados para contribuir a obtener resultados positivos.
Documento técnico: Cálculo del valor de una inversión en Tele-UCI