Durante la intervención coronaria percutánea (ICP), la angiografía por sí sola no siempre resulta suficiente para un diagnóstico preciso1. Además, el contraste iodado empleado en estos procedimientos puede causar daño renal y desencadenar nefropatía inducida por contraste (NIC) o daño renal agudo (DRA) intrahospitalario2. Por todo ello, la necesidad de implementar flujos de trabajo eficientes que garanticen un tratamiento seguro y eficaz es hoy más crítica que nunca.Intervención coronaria percutánea con volumen ultrabajo de contraste: Un enfoque estructurado para reducir la dependencia de la opacificación vascular con contraste en la ICP. *
Ofrecemos a los especialistas soluciones diagnósticas y terapéuticas que no solo optimizan la ICP, sino que también reducen la dependencia de la angiografía y del uso de contraste nefrotóxico.
Las tecnologías avanzadas de imagen y fisiología actuales permiten la realización de ICP de precisión con mucho menos medio de contraste que antes, lo que reduce el riesgo de insuficiencia renal aguda y abre la puerta a la terapia en un grupo de pacientes a quienes comúnmente se les niega la ICP.