La adopción de prácticas sanitarias sostenibles para la atención sanitaria puede tener un impacto significativo en el medio ambiente. Los esfuerzos intencionados de conservación deben convertirse en algo habitual. Centrarse en un uso consciente de la energía y los materiales ayuda a mitigar el cambio climático. Son fundamentales las iniciativas como reducir el consumo de recursos escasos como el helio y minimizar el desperdicio de materiales mediante la modernización, el reacondicionamiento y el reciclaje. Al integrar estas prácticas, los profesionales sanitarios pueden alcanzar sus objetivos de sostenibilidad y economía circular, mejorando la salud y el bienestar mediante una innovación significativa.