El TAC de baja dosis anual es la técnica más indicada para el cribado del tumor de pulmón

 

  • El 40% de los pacientes diagnosticados de un tumor pulmonar tienen metástasis o afectación local y regional
  • Para establecer programas de diagnóstico precoz hay que definir la población diana, los criterios de imagen, su almacenamiento y cómo se comunicarán los resultados
  • La radiología debe ayudar a desarrollar biomarcadores que permitan conocer mejor las características de los pacientes y el alcance de sus lesiones

Madrid, 24 de junio. -El cáncer de pulmón es el tercer tumor más frecuente, y representa el 26,7% de los nuevos diagnóstios, pero es la primera causa de muerte por cualquier tipo de tumor en España (20,55%), según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Por el contrario, la prevalencia a los cinco años es relativamente baja y la explicación se encuentra en su alta mortalidad. El tabaquismo y el envejecimiento de la población son las principales causas de la enfermedad, y el diagnóstico tardío el motivo de la corta supervivencia de la mayoría de los afectados. “El 40% de los pacientes diagnosticados se encuentran en la fase metastásica o con afectación locorregional (30%)”, según el Doctor Javier de Castro, jefe de Sección de Oncología Médica del Hospital La Paz, de Madrid, con el agravante de “la ausencia de opciones de tratamiento curativo cuando se diagnostica en estadios avanzados”. Por ello, “es necesario buscar opciones para una detección más precoz de la enfermedad que permita una mayor eficacia de tratamiento”, destacó ayer durante su intervención en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM).

 

“La cuestión es la utilidad clínica y la rentabilidad que tiene intentar el diagnóstico precoz, en fases menos avanzadas y por tanto más curables del cáncer de pulmón, en pacientes fumadores mediante técnicas de cribado”, subrayó Profesor José Luis Carreras, Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) en su presentación de la jornada ‘Imagen Precoz del Cáncer de Pulmón’, organizada por la RANM en colaboración con Philips. “La imagen médica ha demostrado tener un papel fundamental en el estudio de la enfermedad oncológica”, recordó el Profesor Luis Martí-Bonmatí, Académico de Número de la RANM, e insistió en que “demostrar la existencia de un tumor antes de que sea sintomático, sea muy agresivo o se haya extendido es la mejor forma de garantizar una mayor eficacia en su tratamiento”.

 

Para el cribado, la técnica más utilizada es el TAC anual de baja dosis y la forma más frecuente de presentación del tumor es un nódulo pulmonar de pequeño tamaño. “El siguiente paso es la caracterización de esos nódulos y habitualmente se realiza con un TAC de altas prestaciones”, añadió Carreras, para lo que pueden ser útiles también otras técnicas como el PET-TAC, aunque “ninguna es perfecta y terminan dando un diagnóstico de mayor o menor probabilidad de malignidad”.

 

Por tanto, para obtener el máximo rendimiento de los estudios de imagen, Martí-Bonmatí destacó que “deben cuidarse aspectos tan necesarios como a quién hay que estudiar, cómo hay que hacerlo, como guardar y analizar las imágenes y cómo se comunica el resultado al paciente”. Además, “la radiología debe colaborar con el desarrollo de biomarcadores que permitan conocer mejor las características del paciente y las propiedades de sus lesiones”.

 

El Doctor Carlos Muñoz, del Área Clínica de Imagen Médica del Hospital Universitario y Politécnico de La Fe, de Valencia, aseguró que un estudio del National Lung Screening Trial realizado en Estados Unidos ha demostrado que el diagnóstico precoz con TAC torácica reduce un 20% la mortalidad, aunque “sigue habiendo un debate entre la comunidad científica acerca del cribado del cáncer de pulmón, como es la selección de la población de riesgo”, insistió en la línea del profesor Martí-Bonmatí.

 

Tratamiento de elección

 

Cuando se confirma la existencia de un nódulo maligno, la cirugía es el tratamiento de elección teniendo como objetivo la curación. El Doctor Florentino Hernando, jefe del Servicio de Cirugía Torácica del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, aseguró que “la cirugía cualificada consigue supervivencias superiores al 80% en pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón en sus estadios precoces”. Añadió que el tratamiento quirúrgico “constituye la mejor esperanza de curación de la enfermedad en estadio 1 y forma parte de los tratamientos multidisciplinares en los estadios más avanzados”. Por esto, pidió más esfuerzos en investigación, recursos humanos y materiales para implementar programas de cribado eficientes.

 

La supremacía de la cirugía no implica que la radioterapia no sea una alternativa terapéutica en algunos enfermos con cáncer precoz. El Doctor Felipe Calvo, jefe del Departamento de Oncología del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, destacó el desarrollo tecnológico de los últimos 10 años, con la imagen multimodal y los TAC en 4D. “Tenemos tecnología para administrar radioterapia estereotáxica de muy alta radiación en lesiones del parénquima pulmonar. Esta tecnología permite administrar dosis ablativas de radiación, es decir, que produce un efecto casi quirúrgico en tratamientos hipofraccionados (entre tres y diez sesiones)”.

 

Al tratarse de un procedimiento con pocos años de experiencia, no existen suficientes estudios que confirmen los resultados, como sucede con la cirugía, pero “reproducen tasas de control tumoral equivalentes a la cirugía de resección”, aseguró Calvo. “La radioterapia estereotáxica es la elección en los pacientes con contraindicación quirúrgica, cada vez más frecuentes por el envejecimiento poblacional y la pluripatología. Los beneficios clínicos son gigantescos”.

 

En opinión de Luis Cuevas Sempere, director de Diagnóstico por Imagen de Philips y moderador del debate que siguió a las presentaciones de los ponentes, la evidencia que existe sobre la eficacia (en términos de reducción de la mortalidad) de la detección precoz mediante TAC de baja dosis ha hecho que se implante en Estados Unidos un programa de diagnóstico precoz, una tarea que ha contado con la ayuda de Philips. “Las tres áreas en las que contribuimos son: tecnología, con dos sistemas de reducción de dosis en los nuevos equipos de TAC o su incorporación como actualización de los ya existentes; personas, con los algoritmos para la detección de nódulos sospechosos que ayuden al radiólogo a interpretar los hallazgos; y procesos, con herramientas que aseguran la correcta clasificación del resultado e informado, según los nuevos criterios establecidos por el Colegio Americano de Radiología, y una herramienta predictiva que calcula el riesgo de malignidad de un nódulo”, describió.

 

El doctor Hernando enfatizó que los programas de cribado eficientes “sumados a los programas de prevención y deshabituación tabáquica cambiarán drásticamente las posibilidades de superar esta pandemia que constituye una de las causas más importantes de mortalidad por cáncer en todo el mundo”.

24 de junio, 2016