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Smart & Connected
jun 14, 2021

El futuro de la sanidad es inteligente y está conectado: una visión de la transformación digital

By Henk van Houten
Executive Vice President, Chief Technology Officer, Royal Philips

Tiempo estimado de lectura: 7-9 minutos

¿Qué tienen en común un smartphone de 200 gramos y una máquina de resonancia magnética de 4 toneladas? No mucho, a primera vista. Pero si se rastrea la evolución pasada y futura de estas dos hazañas muy diferentes de la tecnología moderna, en realidad siguen trayectorias sorprendentemente similares. He aquí por qué es importante la comparación y qué revela para el futuro de la atención sanitaria.

Todavía recuerdo la emoción inicial de poder hablar con los amigos y la familia desde cualquier lugar. Puede que los primeros teléfonos móviles fueran algo incómodos de usar en comparación con los actuales smartphones, pero representaron un enorme cambio en nuestra vida cotidiana. Sin embargo, el verdadero avance de la tecnología de los teléfonos inteligentes llegó muchos años después, a través de una serie de desarrollos que cambiaron la naturaleza misma de la innovación.

 

En primer lugar, se introdujo la conexión a Internet de alta velocidad. Esto puso el mundo al alcance de nuestra mano, permitiéndonos encontrar un restaurante cercano o comprobar cuándo va a llover mientras estamos de viaje. Desde el punto de vista tecnológico, la conectividad también supuso otro cambio fundamental: permitió que las funciones del teléfono inteligente existieran fuera del propio dispositivo físico, en la nube. Esto permitió a los fabricantes actualizar y mejorar las funciones en el aire, e introducir otras nuevas con el tiempo, añadiendo cada vez más valor a sus clientes.

 

Es difícil exagerar el cambio fundamental que supuso. Lo que antes era un producto estático, un dispositivo que ofrecía las mismas prestaciones fijas hasta que lo sustituías por uno nuevo, ahora podía deleitarte con nuevos servicios cada vez que lo cogías.

 

Los fabricantes abrieron entonces sus plataformas a los demás, introduciendo las primeras tiendas de aplicaciones. Fue entonces cuando el ritmo del cambio se aceleró exponencialmente. Los desarrolladores de terceros aprovecharon la oportunidad para poner a disposición una gran cantidad de nuevas aplicaciones. Nació la innovación en el ecosistema digital, que ha trastornado sectores enteros, desde la banca hasta la música y la fotografía. Hoy en día, hay una aplicación para todo. Y, gracias a la IA, esas aplicaciones son cada vez más inteligentes, ya que aprenden de masas de datos cada vez mayores.

 

Nuestra vida cotidiana ha cambiado profundamente como consecuencia de ello. Lo que antes era lento y complejo, ahora es rápido y fácil. ¿Dividir y pagar la cuenta después de una noche de fiesta con los amigos? Con sólo pulsar un botón. ¿Quiere desenfocar el fondo de sus fotos familiares? No hace falta ser un fotógrafo experimentado. Una aplicación lo hará por ti.

 

Más que nunca, me hace preguntarme: ¿qué aspecto tendría la sanidad -un sector plagado de complejidad- si adoptáramos las mismas buenas prácticas digitales? ¿Cuánto más agradable y sin problemas podría ser la experiencia del paciente y del personal si diseñáramos los dispositivos y sistemas médicos con el mismo nivel de inteligencia y conectividad? ¿Cuánto más valor podrían ofrecer esos sistemas y dispositivos a lo largo de su vida útil si pudiéramos actualizarlos y mejorarlos con la misma facilidad que nuestros smartphones? ¿Y cuánto más rápido podríamos innovar si adoptáramos el mismo enfoque de ecosistema que ha arrasado en otros sectores?

¿Cuánto más agradable y sin problemas podría ser la experiencia de los pacientes y el personal si diseñáramos dispositivos y sistemas médicos con el mismo nivel de inteligencia y conectividad que los smartphones?

Ahí es donde las innovaciones pasadas y futuras de la resonancia magnética (MRI) pueden servir de ejemplo revelador, ya que, por muy alejada que pueda parecer una sala de exploración de imágenes del mundo de los teléfonos inteligentes, si se examina con detenimiento, está empezando a surgir un patrón similar de transformación digital.
Digital transformation

Llevar la RM al mundo conectado

 

Desde que se lanzaron los primeros sistemas comerciales de RM a principios de la década de 1980, millones de pacientes se han beneficiado de las detalladas imágenes del cuerpo que proporcionan estas máquinas para ayudar a los médicos a diagnosticar desde cánceres, daños cardíacos y lesiones de la columna vertebral hasta anomalías cerebrales.

 

Sin embargo, al principio, al igual que los primeros teléfonos móviles, los sistemas de resonancia magnética se diseñaron esencialmente como productos estáticos e independientes, revolucionarios en cuanto a lo que hacían posible, pero con una conectividad o unos servicios limitados más allá del mantenimiento básico de las averías.

 

Eso empezó a cambiar con la introducción de la conectividad remota, que me gusta considerar como un primer paso en la transformación digital. Por ejemplo, ahora podemos supervisar y analizar más de 500 parámetros de un equipo de RM a distancia, las 24 horas del día, utilizando análisis predictivos para identificar cuándo determinadas piezas de hardware pueden necesitar mantenimiento o sustitución. Como resultado, el 30% de los casos de servicio pueden resolverse antes de que se produzca un tiempo de inactividad, lo que evita interrupciones evitables en la práctica clínica y retrasos innecesarios para los pacientes.

Remote Services

La conectividad remota permite la supervisión y el mantenimiento proactivo de equipos médicos como los escáneres de resonancia magnética, lo que puede ayudar a evitar tiempos de inactividad innecesarios y retrasos de los pacientes 

 

Esta es sólo una de las formas en que la conectividad remota puede añadir valor a la RM. Además, empezamos a añadir inteligencia para reducir la complejidad inherente a la RM, un segundo paso en su evolución digital.

Añadir inteligencia para hacer sencillo lo complejo

 

Como le dirá cualquier tecnólogo u operador de RM, realizar un examen de RM no es fácil. Cada paciente tiene una anatomía diferente. Hay una amplia gama de protocolos diferentes entre los que elegir. Además, un examen de RM requiere mucho tiempo, entre 15 y 60 minutos, según la complejidad del caso. Para los pacientes, pasar tanto tiempo en un espacio restringido puede ser estresante, sobre todo porque tienen que permanecer quietos durante el examen. El movimiento del paciente requiere una repetición en casi uno de cada cinco casos [1]. Con un número cada vez mayor de exámenes y la escasez de técnicos cualificados en muchas partes del mundo, esto supone una enorme presión para el personal, lo que contribuye a elevar los niveles de estrés y agotamiento [2].

 

¿Podemos hacer que la RM sea más rápida y fácil para el operador, y más cómoda para el paciente? Gracias a la IA y a los algoritmos inteligentes, ahora podemos.

 

Uno de mis ejemplos favoritos es una tecnología de detección de pacientes basada en cámaras que permite al técnico de RM controlar la respiración de un paciente sin tener que instalar un cinturón respiratorio anticuado. Esta tecnología puede analizar más de un centenar de localizaciones corporales en paralelo para extraer los signos de la respiración, lo que permite configurar los exámenes rutinarios de RM en menos de un minuto, incluso para los operadores menos experimentados, al tiempo que les ayuda a mantener un ojo atento al paciente [3].

 

Al ofrecer apoyo al flujo de trabajo automatizado, podemos aumentar aún más la confianza del operador, permitiéndole centrarse más en los pacientes y menos en la tecnología. Y con la ayuda de algoritmos inteligentes, también podemos acelerar drásticamente la adquisición de imágenes, acortando los exámenes de RM hasta en un 50% [4].

Vital Eye

Aunque se trata de unos primeros pasos fantásticos, es emocionante pensar en cómo podríamos hacer que los sistemas de RM fueran aún más sencillos de manejar. Por ejemplo, mediante un uso más amplio de la tecnología de detección basada en cámaras que ayude a posicionar al paciente. O mediante algoritmos de reconstrucción de imágenes que compensen el movimiento del paciente.

 

Es posible que la obtención de imágenes de la anatomía de un paciente nunca llegue a ser tan sencilla como tomar una fotografía familiar con el smartphone. Pero estoy convencido de que las imágenes avanzadas, como la RM, serán cada vez más accesibles y requerirán menos tiempo. Lo mismo ocurre con el posprocesamiento, la segmentación y la interpretación de las imágenes de RM, que pueden beneficiarse de aplicaciones inteligentes que ayuden a tecnólogos y radiólogos a dar sentido a cantidades cada vez mayores de imágenes.

 

Sin embargo, por muy útiles que sean estas innovaciones individuales en diferentes momentos del flujo de trabajo de radiología, también debemos ampliar el alcance y observar el panorama general.

Conectando los puntos para una atención centrada en el paciente

 

En el mundo digital, interconectado y cada vez más virtual de hoy en día, no basta con preguntarse cómo podemos hacer más inteligentes los sistemas individuales de RM u otros sistemas de diagnóstico. Debemos reconocer que todos ellos forman parte de un "sistema de sistemas" más amplio e interconectado, una red distribuida en la que los datos de los pacientes deben fluir a través de diferentes sistemas, diferentes lugares y diferentes profesionales de la salud.

 

Al igual que nuestros teléfonos inteligentes pueden ahora conectarse sin problemas a un termostato inteligente o a un coche inteligente, el siguiente paso en la transformación digital de la sanidad consistirá en la integración.

 

En el contexto de la radiología, esto significa que tenemos que buscar formas de conectar y optimizar todo el flujo de trabajo, desde la programación del paciente hasta la planificación de la exploración, la interpretación, la creación de un informe y la unión de múltiples tipos de información del paciente para la toma de decisiones clínicas (como mi colega Kees Wesdorp ha detallado aquí).

Systems view

La integración también significa tender un puente entre el mundo físico y el virtual para superar los límites tradicionales de la atención. Por ejemplo, gracias a un nuevo concepto denominado Centro de Mando de Operaciones Radiológicas, ahora podemos conectar a los expertos en imagen en un núcleo central con los tecnólogos en los lugares de exploración de una red de imagen, ofreciéndoles un apoyo virtual por encima del hombro mientras el paciente está en el escáner. Esto no sólo ayuda a estandarizar la calidad de las imágenes con independencia de la experiencia del operador, sino que también puede hacer que las imágenes avanzadas, como la RM, sean accesibles en más lugares, más cerca de donde viven los pacientes y con un horario más flexible.

 

En combinación con los servicios de telerradiología (habilitados por la IA) para la interpretación experta de las imágenes, esto podría eliminar la complejidad de la RM y hacerla más accesible. Y eso es una buena noticia para los pacientes que no tienen acceso a servicios especializados de RM.

Un viaje continuo de transformación digital

 

Aunque hemos dado pasos de gigante, la evolución digital de la RM -como componente de soluciones integradas más amplias- sigue siendo un viaje en curso.

 

Especialmente en términos de conectividad, todavía hay mucho que avanzar. En la última década, la sanidad se ha mostrado cautelosa a la hora de pasar a la nube. Pero a raíz de la COVID-19, la adopción está cobrando impulso. Durante la pandemia, los proveedores de atención sanitaria han experimentado de primera mano cómo los servicios basados en la nube -respaldados por sólidos estándares de seguridad- permiten una rápida implementación de las innovaciones en todos los entornos [5].

 

En el futuro, imagino que podremos actualizar y mejorar la resonancia magnética y otros sistemas de diagnóstico de forma inalámbrica, al igual que estamos acostumbrados a actualizar nuestro smartphone de la noche a la mañana. Esto significa que podríamos disponer de las funciones más nuevas con mucha más rapidez y tener siempre los escáneres de RM funcionando al máximo rendimiento para atender a los pacientes de forma óptima.

Durante la pandemia, los proveedores de atención sanitaria han experimentado de primera mano cómo los servicios basados en la nube -respaldados por sólidas normas de seguridad- permiten una rápida aplicación de las innovaciones en todos los entornos.

Espero que también veamos un aumento de la adopción de tiendas de aplicaciones basadas en la nube en el ámbito de la sanidad, haciéndose eco del impacto revolucionario del modelo de tienda de aplicaciones de los teléfonos inteligentes. Por ejemplo, en el ámbito de la radiología, esto puede adoptar la forma de mercados de software curados que permitan a los radiólogos descargar aplicaciones validadas de un gran número de desarrolladores de terceros a través de una plataforma común, sin tener que preocuparse de las integraciones punto a punto de cada aplicación individualmente (lo que se convertiría rápidamente en una pesadilla para el COI de un hospital). El papel de los proveedores de soluciones sanitarias, como Philips, será garantizar que dichas aplicaciones se ejecuten sin problemas en las consolas y los dispositivos móviles utilizados por el personal del hospital, de forma similar a como los mejores fabricantes de teléfonos inteligentes ofrecen una experiencia sin fricciones.

 

Es probable que los modelos de negocio cambien como resultado, con un software y unos servicios basados en la suscripción cada vez más frecuentes. Y de algo podemos estar seguros: en este nuevo mundo emergente de los ecosistemas digitales, la innovación se basará aún más en la colaboración que en la actualidad.

MR radiology

A menudo se dice que sobrestimamos el impacto de la innovación a corto plazo mientras subestimamos su impacto a largo plazo. Si necesita alguna prueba de esta afirmación, deténgase un momento la próxima vez que coja su smartphone. ¿Podría haber previsto, hace 15 años, todos los beneficios que le aportaría hoy, así como a miles de millones de personas en todo el mundo?

 

Imagínese ahora cómo podría ser la sanidad si fuera igual de inteligente y estuviera conectada.

 

 

Referencias:

1] https://www.healthimaging.com/topics/advanced-visualization/patient-motion-during-mri-proves-be-costly-conundrum

2] https://www.usa.philips.com/healthcare/medical-specialties/radiology/improving-radiology-staff-and-patient-experience/staff-research

3] Basado en pruebas internas. Los resultados pueden variar. https://www.philips.com/a-w/about/news/archive/standard/news/press/2018/20180228-philips-launches-digital-ingenia-elition-mr-solution-delivering-premium-digital-image-quality-up-to-50-per-cent-faster.html

4] Comparado con las exploraciones de Philips sin Compressed SENSE. https://www.usa.philips.com/healthcare/resources/landing/the-next-mr-wave/compressed-sense

5] Cresswell, K., Williams, R., Sheikh, A. (2021). Uso de la tecnología en la nube en la atención sanitaria durante la pandemia de COVID-19. The Lancet, 3(1), E4-5. https://www.thelancet.com/journals/landig/article/PIIS2589-7500(20)30291-0/fulltext

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Henk van Houten

Henk van Houten

Executive Vice President, Chief Technology Officer, Royal Philips

Henk van Houten joined Philips Research in 1985, where he investigated quantum transport phenomena in semiconductor nanostructures – work awarded with the Royal Dutch Shell prize. 

 

In 2016, he became Chief Technology Officer of Royal Philips. In this role, he has global responsibility for Research, Innovation Services, the Philips HealthWorks, Philips Innovation Campus Bangalore, Group Technology Start Ups, Technology and R&D Management, and the Idea to Market Excellence Program. He is Vice Chair of the Group Innovation Board.

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