
Cuando los bebés nacen con síndrome de Down, se enfrentan a desafíos únicos, como un mayor riesgo de problemas de salud que pueden beneficiarse de la lactancia materna exclusiva durante los 6 meses recomendados por la Organización Mundial de la Salud. A pesar de que a menudo los padres de bebés con síndrome de Down comienzan alimentándolos con lactancia materna, suelen dejan de hacerlo antes que los padres de bebés sin síndrome de Down. Para hacerse una mejor idea de las dificultadas a las que se enfrentan, y para descubrir maneras de facilitar una lactancia materna más satisfactoria entre este colectivo, investigadores de la Universidad James Cook de Australia revisaron 16 estudios.
Sin embargo, amamantar a los bebés con síndrome de Down puede ser difícil. Esto se debe a una combinación de factores específicos del síndrome de Down, como un tono muscular más débil (hipotonia) y malformaciones de las estructuras de la boca y la garganta, que pueden dificultar la succión y la deglución.
El mero hecho de que un bebé nazca con síndrome de Down es, en sí mismo, un obstáculo para la lactancia materna. Los padres notificaron diversos problemas específicos de salud, que van desde el nacimiento prematuro hasta defectos cardíacos. Los bebés con síndrome de Down a menudo son incapaces de ofrecer señales claras de que quieren comer, y pueden estar extremadamente somnolientos y ser difíciles de despertar para alimentarlos. Además, estos bebés pueden nacer con problemas de salud inmediatos que requieren hospitalización, lo que da lugar a la separación de sus padres en periodo de lactancia.
Todas las madres primerizas se enfrentan a diversas dificultades para la lactancia, por lo que no es de extrañar que las madres de bebés con síndrome de Down informen de problemas similares. Entre estos se incluye la percepción de una producción insuficiente de leche, enfermedades posparto, problemas de salud mental (depresión, estrés, fatiga, etc.) y la falta de conocimientos sobre la lactancia materna. Los autores de un estudio sugirieron incluso que la sensación de insuficiencia de leche materna podría ser el resultado de los problemas de succión del bebé con síndrome de Down.
Por desgracia, algunos padres primerizos ni siquiera sabían que era posible amamantar a su bebé con síndrome de Down, mientras que otros desconocían las técnicas adecuadas para una lactancia satisfactoria.
Los profesionales sanitarios también representaron un obstáculo para dar el pecho, especialmente cuando no ofrecían apoyo, no fomentaban la lactancia o no creían que los bebés con síndrome de Down pudieran mamar con éxito.
Algunas madres sentían que no se les animaba ni se les ofrecía ayuda práctica, y que los profesionales sanitarios las empujaban a la alimentación con biberón. Además, existía el riesgo de que los bebés con síndrome de Down fueran alimentados con una sonda nasogástrica. Si esto sucede en sus primeros seis meses de vida, hay menos probabilidades de que reciban seis meses de lactancia exclusiva.
Otro factor para el éxito es comprender cómo funciona la lactancia. Esto puede explicar por qué las madres con experiencia en lactancia parecen manejarse mejor. Lo más importante es animar a los padres a seguir intentándolo cuando se enfrentan a dificultades, y saber que disponen de ayuda si la necesitan. Y no olvidemos el poder de la comprensión de la familia y los amigos. Su apoyo puede ser de gran ayuda para tranquilizar a los padres y echarles una mano cuando sea necesario.
La buena noticia es que hay maneras de ayudar a aumentar las posibilidades de que un bebé con síndrome de Down reciba lactancia materna. Es fundamental ofrecer apoyo profesional. Cuando los profesionales sanitarios comienzan pronto, pueden cortar de raíz bastantes problemas.
Se debe prestar especial atención al enganche y a la extracción de la leche materna, así como a continuar animando a las madres a seguir intentándolo, incluso cuando el proceso resulta complicado. Y, si es necesario, recurrir a la ayuda de un especialista en lactancia con experiencia en síndrome de Down.
Más del 40 % de las madres que tienen problemas para amamantar piensan que no producen suficiente leche y dejan de hacerlo. Las consultas sobre lactancia han demostrado ser de gran ayuda.